La historia: ¡Qué sed tenía, la virgen!… Y qué bien le había sentado esa cervecita sin alcohol. Iba cargada como un mulo, con la compra de casa. Se acordó del tiempo ese en el que la compra la hacía su mujer. Uf… su mujer. Ahora ya tendría que hablar de su ex-mujer. Se acordó de [...]












