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Acerca de la violencia, y su condena.

La violencia es necesaria.

La Violencia en genérico es una herramienta fundamental en las sociedades humanas. Es intrínseca al Ser Humano y no es, en esencia, ni perversa ni beatífica. Es, utilizando un símil, como El Fuego, El Brazo, La Ambición, El Deseo, La Lluvia, La Química, o Intenet. En sí misma ni mala ni buena si no se sabe para qué se usa.
En una sociedad organizada (toda sociedad es organizada), usando una metáfora de su funcionamiento donde la sociedad sería una jarrón con agua, el jarrón sería la violencia, y el agua los derechos de las personas a garantizar. Sin jarrón, o sea, sin violencia no hay manera de contener el agua, garantizar los derechos. Y sin derechos, el agua, el continente que garantiza que el agua esté disponible y a salvo, pierde su razón de ser.

Expliquémoslo: El jarrón es La Ley y las herramientas en forma de castigo y coerción con que la ley se habilita para salvaguardar el cumplimiento y defensa de los derechos reconocidos. EL jarrón consigue que el agua no se derrame, de la misma manera que la violencia (legal) consigue que los derechos no se queden en agua de borrajas, cada cual no respete el que le plazca a voluntad y que la coexistencia humana en el mismo espacio no sea una vulneración de derechos ajenos constante.

Expliquemos más: Cuando se hace una ley o norma no se redacta “Mire usted, por la carretera usted debe ir por la derecha, y su usted no obedece, yo, El Estado, me sentiré defraudado y caeré en depresión, usted verá“. No, no, no, la Ley siempre dice algo así, “Mire usted, por la carretera usted debe ir por la derecha, y su usted no obedece, yo, El Estado, le haré a usted esto, esto y esto otro“.

Ese “Le haré a usted esto, esto y esto otro” está en toda ley, y no es optativo, siempree significa en primer o en último término una medida violenta de castigo o de coerción. Funciona de manera disuasoria previamente, pero en caso de incumplimiento efectivo siempre se actúa con, o mediante la violencia. En el caso más simple, una simple multa o en el caso más crudo, la reclusión forzosa, se usa, y se debe usar la violencia. En el caso de la multa, ésta es en esencia que te van a privar de parte de tu patrimonio. Si tú no lo quieres dar, tarde o temprano te lo quitarán usando la fuerza, en último término se te presentarán a la puerta de casa varios hombres armados junto con un escribano de juzgado, para sacarte por la fuerza, y deshauciarte, privarte de tu propiedad de manera forzosa, te sacan arrastras si no accedes y te impiden volver a entrar de nuevo bajo amenaza nuevamente de agresión, encarcelamiento por allanamiento de morada o quebrantemiento de precinto, eso está en cada multa como procedimiento. Privación de patrimonio sí o sí, y si es no, violencia legal. En el caso de la reclusión, como evidentemente tú no vas voluntariamente a autorecluirte, lo harán por la fuerza, usarán el placaje, inmovilización, arrastrado, encajonado en hormigón, y posteriormente para evitar tu libre circulación hacia la calle y el espacio público, habilitarán medidas de violencia para evitártelo.

A esto se le ha llamado “Monopolio de la violencia” que por supuesto lo tiene el estado, todo estado en todo momento, sea el régimen que sea, y se la entiende “legítima”, “legal” “necesaria” o “buena”

O sea, simplificando en exceso, hay “violencia buena” y “violencia mala“. Lo que ocurre es que la pobreza intelectual general actual ha identificado y constreñido el concepto “violencia” al de “violencia mala”, y la “violencia buena” no es violencia o no lo vemos así porque la hacemos nosotros, para salvaguardar nuestros derechos. Sencillamente porque desde hace bastantes años, se habla mal de la violencia, es algo negativo, por tanto no puede ser que eso que nosotros hacemos, sea violencia, cuando es necesaria, y nuestra y buena. Todo el mundo puede entender que se autorice y exija el empleo de la violencia para evitar que violen a nuestra hija, o nuestra madre, tanto para evitarlo, frenarlo, como posteriormente para castigar al violador. No es menos violento recluir a alguien que darle 100 latigazos o cortarle la mano según otros sistemas punitivos. En caso de no usar violencia, es evidente que nadie va voluntariamente a encerrarse entre cuatro paredes, y que estando dentro abriría la puerta y se iría andando a donde le pareciera.

Así pues, entendemos como “violencia buena” aquella que salvaguarda y defiende nuestros derechos, y violencia mala aquella que para conseguir cosas o derechos no reconocidos por el régimen imperante, se usa para vulnerar derechos ajenos, o incluso de manera “gratuita”.

Hemos empezado a clarificar, consideramos “violencia perversa” o “violencia necesaria” no el hecho violento en sí mismo, ni la violencia misma per sé, sino “la causa” por la que se usa la violencia. Si La Causa es buena (Salvaguarda mis/nuestros derechos) consideraremos la violencia usada, aceptable, y necesaria, si la causa es perversa o “injustificada”, la violencia será perversa e injustificada. Justifica el uso de la violencia cada juez, en cada auto cuando la autoriza para “hacer cumplir”, cada estado cuando arma policía para que use la violencia cuando “se necesite”, y cada estado cuando habilita un ejército armado para “defender la soberanía”. Todas “causas justas” y por tanto “violencia justa”, y en el pobre nivel intelectual actual, por tanto “no violencia” (porque la violencia está mal, nos han dicho).

El Orden Social.

La condena de “la violencia” o “de toda violencia”, es por tanto, más que un absurdo, una memez conceptual, toda vez que lo dice siempre, alguien que delegadamente, usa la violencia. Es tan absurdo como condenar “El deseo sexual” porque incita a los violadores, o condenar a “La Química” porque un asesino que envena lo hace con química.. Hemos llegado al punto de reconocer que la violencia es necesaria, y buena si sirve para defender derechos, y aquí entramos en lo conflictivo. Dice un dicho vasco “Hainbat buru, hainbat aburu” que viene a ser, “Tantas opiniones hay, como cabezas existen“. ¿Cuáles son mis derechos? ¿Son únicamente los que el poder del régimen en un momento determinado me reconoce? ¿Qué ocurre cuando yo me veo en posición de defender mis derechos que colisiona indefectiblemente con lo que otro considera que son sus derechos? ¿Qué tipo de violencia es proporcional a cada caso o violación de mis derechos?. Hay multitud de ocasiones poco claras, en la Historia hemos visto muchas, en la actualidad bastantes, hay colisión.

El Ser Humano no es como la hormiga, no tiene en su código genético un libro de leyes y derechos, y estos, los derechos que uno considera inalienables, cambian con el tiempo, con la zona, con la cultura, con el país, e incluso con cada persona. Hemos visto como estos derechos caducan, mueren, otros nacen, otros son defendidos como aspiración durante siglos hasta que por fin son instaurados, o son defendidos pero jamás se instauran…. Ante este lío y como el Ser Humano es en esencia un ser social, éste sólo ha encontrado una macro-fórmula de ordenar el desaguisado, y esta es “Escribir los derechos reconocidos en papel y  a modo de arbitraje que todos, lo quieran o no, lo cumplan y si hace falta, se les obligue a hacerlo con violencia“. Sólo existe esa manera de que haya “jarrón” y “agua” y todo junto forme un recipiente con agua estable.

De esta macro-fórmula hemos conocido tres sub-formas. Porque la cuestión es quién escribía las “tablas de la ley”. En un principio fue “Dios”, ejem, o mejor dicho algunos elegidos que nos aseguraban que Dios se lo contaba en la intimidad, porque Dios no es público ni notorio. Funcionó durante siglos, orden claro y preciso, escrito (como siempre), e incuestionable. Funcionó hasta que la duda cundió, la duda era si de verdad esos elegidos nos contaban la verdad, o era engañifla, o era improvisación o autosugestión. La duda es mala consejera, así que se pasó al segundo sub-sistema “Yo El Rey”, (el que escribe las tablas), o su variante el grupo de notables o élite. Eso también tenía sus problemas porque el que escribe las tablas de la ley, tiende a escribir diferentes líneas para él mismo, y otras para “el resto”, haciendo que la gente deje de ver las tablas como sagradas y sensatas.

De ahí se pasó al último sub-sistema, más perfeccionado, las tablas las escribe “la mitad mas uno“. Esta mitad más uno es la que dicta lo que son derechos y lo que no, cuándo se usa la violencia, y cuándo no. Y los demás, acatan. Siempre esa “tabla de la ley” sigue conservando su aura sagrada, porque previamente se ha aceptado el juego y la manera y quién deberá escribirlas. No parece un mal sistema, mejor al menos que sus dos anteriores, siempre habrá menos gente descontenta, y menos subjetividades que vean que los derechos deberían ser otros y que no puede ser usada la violencia para defender estos de ahora, siempre habrá gente receptora de violencia, “violencia legal” o “violencia buena” usada para el efectivo cumplimiento de lo que “la mitad mas uno” ordena.

Hemos definido a grandes rasgos, lo que Rousseau conceptuaba como “El Contrato Social” que no es otra cosa que la “legitimidad”, o sea, la cesión por parte de cada individuo de su capacidad de hacer violencia personal para defender sus derechos que él personalmente considera, a un todo social que hace la violencia en nombre de “todos” (o de una mayoría) y reconoce derechos de manera colectiva, para que sean cumplidos por todos, y obligatoriamente. Cesión voluntaria en unos casos, y en otros forzosa, no puede uno escapar a estar sujeto al estado porque eso no se decide de manera voluntaria. Y matemáticas en forma de votos para decidirlo.

Pero con ser el sistema que menos agraviados y violentados provoca (técnicamente menos de la mitad de la población), este sistema no elimina los problemas. Hay fallas, fallas en la aceptación, en el uso de la violencia, y en cuáles son esos derechos ¿Y de dónde provienen las fallas?

De dos lugares. A saber;

Democracia, minorías, Estado de Derecho, intrusión..

1- Hemos dicho que es un mal menor que una minoría sea la que se vea forzada a acatar la subjetividad de una mayoría (su concepción de derechos a salvaguardar) Se usará violencia, como siempre, para que todos vayan por el mismo sendero, estuvieran de acuerdo o no con la norma, pero ¿Qué ocurre cuando es incluso una minoría la que dicta a lo que tiene que someterse, por la fuerza, una mayoría? Este caso sucece por ejemplo en el caso saharaui, vasco, tibetano, kurdo, incluso catalán, en que la mayoría de las personas en cuestión (kurdos, vascos, catalanes, tibetanos…) se ven obligados a permanecer en un marco nacional que no desean, a cumplir un sistema de leyes con las que no están de acuerdo mayoritariamente, y cumplir normativas que ellos no han elaborado ni aprobado por mayoría. (O sea, subjetivamente no son sus propias tablas aceptadas). Pues la primera consecuencia es estadística, hay mas gente descontenta que la que habría si fuera la mayoría la que dictara las normas también para la minoría. Evidente, y matemático, siempre hay más agraviados si la normativa la impone una minoría, y menos si la impone un a mayoría, en eso habíamos quedado. La segunda consecuencia es más intangible que la estadística de agraviados, y receptores posibles de violencia “legal” para hacer cumplir la ley, y afecta a la legitimidad y sacralidad del sistema, en cuanto a que se fractura la creencia en el sistema que se había “idealizado” como democrático, es la incredulidad en la regla de juego misma. Y puede generalizarse la desafección y desacato, y no sólo por estadística de agraviados, sino por calidad de la tabla y su forma de escribirla, sensación de ilegitimidad del mismo hecho de la escritura de la tabla y su mecanismo.

Este conflicto, que no es otro que matemático de conjuntos y subconjuntos, cartesiano, históricamente ha tenido una fácil solución; Separación, independencia, y cada uno a lo que le guste. La parte desgajada se constituye de nuevo, esta vez, sí, con normas consensuadas en mayorías que elaboran y minorías que acatan, al contrario que antes en minorías que elaboran y mayorías que acatan. La parte troncal queda como estaba, con las normas que estaba antes, sin sufrir cambios, con la diferencia que en su nuevo interior, tiene menos gente descontenta que antes.

Nuevo agua de jarrón, nuevos derechos y nuevas normas. Esa solución, en la parte afectada, no supondrá que deje de haber descontentos, la minoría que no está de acuerdo con la mayoría siempre estará descontenta, siempre habrá “renuentes”, la diferencia es que antes los renuentes, los agraviados eran la mayoría, ahora son la minoría. Un poquito más justo. Y con ese común problema de “nunca llueve a gusto de todos”, pasamos al segundo foco de conflictos.

2- Las minorías. El respeto a las minorías y también a las mayorías. Dictada una resolución, una ley, o un derecho, el cumplimiento, so pena de sufrir violencia (legal), es obligatorio, se sea partidario o contrario. La Ley es totalizadora por naturaleza, totalitaria, se cumple sí o sí, y la cumplen todos, (Todos-Total-Totalizado-Totalitario). Se cumple sí o sí, y la cumplen todos, siempre por tanto va a  haber agraviados, obligados a cumplir (o respetar derechos) con algo que ellos no querían, se oponían, o consideran mal. El quid de la cuestión es que esos agraviados sean los menos posibles, y que lo sean en la menor medida posible (en intensidad). A ver, aclaremos, “el respeto a las minorías” no consiste en que hecha la ley, la minoría que no estaba de acuerdo quede exenta de cumplirla, no, no es eso el respeto, como hemos dicho la ley es por esencia totalitaria, uniformiza (hace a todos iguales ante ella), homogeneiza, somete y vincula a todos, independientemente de cuál sea la subjetividad en la opinión de lo por cumplir (al menos en un Estado de Derecho real, en teoría). Es un mal necesario e inevitable, pero hay manera de atemperarlo y paliar los daños y suavizarlo, con “el respeto a las minorías”, ¿Como?. Veamos.

Habida cuenta que cada ley y norma que se haga, totaliza y obliga a todos, lo quisieran o no y producirá un número de agraviados y receptores de violencia legal para que lo cumplan, la solución es de preescolar. “hay que legislar acerca del menor número de cosas posibles”. O sea, intentar hacer cumplir de manera imperativa (legislar) a la gente, únicamente  en aquellos derechos considerados más fundamentales. Es matemático, cuantas más leyes imperativas hagas sobre cosas superficiales, más ciudadanos impelidos a cumplir “contra su volutad” habrá. Es estadística,y también a su vez, cuanto más fundamentales sean los derechos a proteger, la ley estará más justificada, el consenso será más trasversal. Se gana cuantitativa, y cualitativamente.. Cuantas menos actividades íntimas o privadas intentes “Normatizar”, mejor para el “minimo común multiplo” que todos debemos acatar.

El Estado, por tanto, para evitar este segundo foco de tensión (y de violencia) lejos de procurar control social intrusivo de usos y costumbres, intentará no hacer “tablas de la ley” para cualquier cosa, y lo hará para salvaguardar únicamente derechos inalienables. Si por el conrario, su obsesión es el control social y el “orden” en todos los aspectos de la subjetividad, necesitará más fuerza de coerción, producirá la necesidad de más “violencia legal” (penas, multas, y su ejecución), y producirá estadísticamente más cantidad de agraviados y por tanto logrará lo que no quería, desbordes violentos (violencia ilegal) y resentimiento. Ruptura interna personal primero, y puede que ruptura social a la larga.

Pongamos un ejemplo (extremado para entenderlo) de Democracia formal y de democracia sensata.

Sabemos que de la población española el 70% son seguidores de Barça o del Madrid, podríamos por tanto obligar a toda la ciudadanía, tras una votación parlamentaria ganada por el 70% a portar por obligación un pin en la solapa que sea o del Barça o del Madrid, y prohibir banderas y pins de equipos “No-Barça,No Madrid” terminantemente. La cosa sería democrática (ha sido aprobado en el parlamento con una mayoría del 70/30), habría “sólo” un 30% de descontentos, quizá contra un 4% habría que ejercer violencia legal para obligarles a llevar el pin, otro 26% que se colgarían aparentemente dócilmente el pin, pero con resentimiento interno y agravio, y un 70% de gente contenta. Sería democratico, pero insensato, y peligroso e innecesariamente violento y productor de violencia. No era necesario legislar acerca de eso. No es derecho fundamental, no había necesidad de “hacer pasar por el aro” a la minoría. No se ha respetado a la minoría.

Ocurre lo mismo con la religión, el 70% de españoles se declaran católicos, por tanto podríamos hacer como en Suiza un referéndum para prohibir mezquitas o directamente prohibir el Islam, o una ley para obligar al 100% de la población a pagar a la Iglesia Católica o poner crucifijos en la escuela pública “porque la mayoría lo dice y lo quiere” ¿no somos acaso el 70% y ganamos?. Sería democrático, pero no sensato. Totaliza en un aspecto que es inecesario totalizar. Es necesrio totalizar en “uno no puede matar a otro”, ahí sí que hay que legislar. La única manera de suavizar “el agravio de la minoría” o de “respetar a las minorías” no es eximir a la minoría del cumplimiento de la ley, sino legislar acerca de las menos cosas posibles, no crear minorías. ¿Podríamos hacer leyes para obligar a las mujeres a llevar ciertas prendas del agrado de una abrumadora mayoría? ¿podríamos al contrario, prohibir a las mujeres todas llevar cierta prenda porque a una mayoría disgusta?. ¿No podríamos acaso dictar leyes para decir a la gente cuánta grasa es sano y recomendable comer en un Burguer? ¿Y acaso no hay mayorías que consideran que determinados anuncios no les gustan porque intelectualmente les repelen?, o incluso ya puestos, ¿No podríamos prohibir partidos minoritarios que no votamos una mayoría y su programa no nos gusta? ¿Y cerrar alguna radio impopular y desagradable?. Poder, sí. Y seguiríamos siendo una democracia. Insensata y que no respete a las minorías. Que fabrique minorías constantemente por medio de leyes.

Y con ello, agraviados.

¡Vaya! No todo lo democrático es justo, ni sensato, y también, no toda la violencia es mala. Estamos jodidos con nuestros esquemas con lo clarito que los teníamos….

Ahora hemos establecido dos polos políticos diferentes a los que conocíamos, a los típicos de izquierda-derecha, y nos encontramos con dos polos nuevamente formulados, donde en un extremo están los partidarios del “estado en la minima expresión, para no violentar”, donde estarían liberales puros (derecha) y anarquistas (izquierda) y en el otro estatalistas convencidos de “estado hasta en la sopa y en la cama”, como estalinistas (izquierda) y fascistas y integristas religiosos.

Podríamos a renglón seguido qué papel cumplen el PSOE o el PP en esta manera de establecer polos políticos, pero nos daría para libros enteros. Y ya de por si largo artículo, me he quedado sin explicar la segunda parte del “sentido de la condena de la violencia”, he tocado de refilón lo de la condena a la “violencia” genérica. Y me falta por tocar lo de a quién corresponde condenar actos de violencia que ya están de hecho condenados en un código penitenciario concreto en un momento dado……. Será en otra ocasión.

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6 Responses for Acerca de la violencia, y su condena.

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Una corta reflexión acerca de la violencia, su uso, sus utilidades, su función en el orden social, y el papel del estado en la organización de sociedades…

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  3. xarbet dice:

    A eso llamas tu reflexion corta? Yo te lo resumiré en dos frases, la violencia que emana de la aplicacion de las leyes, y la que surge de ir contra la leyes.

  4. NickNeuk dice:

    Joer Xarbet, ¡¡Me has destrozado!!.

    Buen resumen, de UNA PARTE del post.

    ¿Sabes lo que pasa? Que sólo puede resumir quien previamente entiende, o ya tiene entendido el tema.
    Para los que no entienden, o nunca se han planteado, o nunca les han planteado el tema, son necesarias “pequeñas reflexiones” jaja.

    Si sólo escribiera para quien ya entiende lo que quiero decir (como tú) escribiría sólo tweets, y no para explicarme, sino para saber quiénes tienen los mismos esquemas mentales que yo en eso.

    Escribo para los que no están de acuerdo conmigo, o nunca han pensado en el tema en cuestión, principalmente. Para ser más precisos, escribo para los que creo que no estaban de acuerdo con las conclusiones resumidas que yo pondría. Pero con una frase no podrían tener en cuenta todas las cosas que yo mismo he tenido en cuenta para poder llegar a esas conclusiones. Y escribo para rebatir de antemano y no tener que contestar después, a los “peros” que quien me lea no estando de acuerdo conmigo, creo que m e podría poner. Así es como me alargo…

  5. ardi beltza dice:

    ZENBAT buru, hainbat aburu ;)

    Por lo demás, chapeau y espero leer lo que te faltaba explicar.

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