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¿Eran terroristas los de la flotilla a Gaza?

Una diputada de un partido ultranacionalista (izquierda) amenaza a Hanin

La fotografía es de la Kneset, Parlamento Israelí. El abucheo que casi se convierte en agresión física se dirige contra Hanin Zuabi, parlamentaria pro-palestina, y los abucheadores, prácticamente todo el arco parlamentario isrealí, izquierda y derecha sin excepción, el reproche, colaborar con los terroristas de Hamash al haber formado parte de la “freedom flotilla”.

Y es que efectivamente, para la mayoría israelí, (da igual si son los sionistas de “izquierdas” compañeros del PSOE en la Internacional Socialista, o del Likud sionista de derechas amigos del PP), incluso para la mayoría de los ciudadanos israelís, los que iban en la flotilla eran terroristas.

A la gente que ve el asunto “desde fuera” le puede resultar extraño que gente desarmada pueda de alguna manera ser terrorista o que así los considere todo un país “democrático”. A una mayoría de vascos no nos resulta extraño, sino familiar. Incluso siendo sinceros, a una mayoría de españoles tampoco les resultará desconocido, de hecho tenemos a una organización cuya finalidad es humanitaria, la defensa de los derechos de los presos y detenidos y de sus familias, Gestoras Pro Amnistía, a la que el mismo Estado Español, a pesar de ser gente desarmada, y cuyas acciones son puramente de denuncia social, ha declarado “terrorista”, por (y cito la resolución judicial) “colaborar estratégicamente con los objetivos políticos de una banda terrorista”, o “poner en entredicho el buen nombre de las Fuerzas de Seguridad del estado para deslegitimar sus actuaciones y con ello beneficiar objetivamente a una banda armada”. Podríamos citar decenas de similares argumentos judiciales usados en la AN y el TS español. Y multitud de otros grupos y partidos desarmados que son calificados como tal. Sin armas, pero terroristas.

El “Todo es Hamash” que Israel ha inculcado tras lustros a sus ciudadanos, es comparable al “Todo es ETA” que España ha inculcado a los suyos. Y ha sido una larga labor del uso de la propaganda por parte de los políticos y del Ministerio del Interior. La estrategia “por contaminación” es la expresada en el principio del nazi Goebbels de la propaganda, meter a todo un colectivo en el mismo saco tras haber criminalizado y repudiado durante años a una parte del mismo, confundiendo la parte y el todo e ir extendiendo el mal desde el malo, al amigo del malo, al que no condena al malo, pasando por el amigo del que no condena al malo, el que cree que hay otra gente que también es mala, o a los que cren que el problema no es el malo, sino otra cosa…y así hasta el infinito.

Así pues, y según la práctica Aznar de ese principio de Goebbels,  que secundó convenientemente el PSOE de Zapatero, Garzón o Rubalcaba, y que provenía del Plan ZEN (Zona Especial Norte), el manejo de la propaganda, la contaminación e intoxicación por medio de larepetición una y otra vez de mantras y sucesiva traslación de culpas ad infinitum, tenemos una banda armada, y poco a poco se desliza la idea de que “los terroristas no no sólo los que matan”, También lo son los que “comparten los objetivos de los que matan”, también los que “benefician los objetivos estratégico-políticos de los que matan”, y también los que “amparan y justifican al contextualizar los actos violentos de los que matan” Y los que “no condenan con la suficiente contundencia a los que matan”. Así pues, y volviendo a citar la doctrina Aznar-Garzón, una organización política o de cualquier tipo puede perfectamente ser considerada “terrorista” aunque jamás haya usado la violencia, con la simple argumentación de que “benefician los objetivos políticos de los que sí matan” y eso está escrito en autos judiciales, nada menos.

Eso trasladado a Hamash y los palestinos extiende la consideración de terroristas no sólo a los “que matan”, sino a los grupos políticos que remen a favor de los objetivos políticos que la banda armada persigue (juicio masivo 18/98). Aún más, imaginemos que a Hamash se le haya intervenido un documento en el que los terroristas digan que el Bloqueo a Gaza hay que romperlo y denunciarlo, eso sería suficiente según la doctrina Aznar-Garzón, para detener de inmediato a quien “colaborado con la estrategia de la banda”, siguiera esa consigna o actuara para que eso se llevara a cabo. De la misma manera que si se interviene un documento de ETA que diga que sería interesante que la izquierda nacionalista estuviera presente en las elecciones, los jueces españoles infieren que el partido abertzale que se presente a elecciones está siguiendo “consignas de la banda”.

De la misma manera que si se interviene un documento interno de “la banda” en el que se anima a construir estructuras promotoras de la nación vasca, jueces como Garzón dicten automáticamente autos judiciales que convierten a asociaciones de electos municipales democráticos (Udalbiltza) en entes terroristas aunque su modo de actuación e incluso su reivindicación política sea pacífica y legal, la razón es simplemente “que colaboran con la estrategia de la banda” y actúan para “suplantar al estado para lograr un objetivo político de los terroristas” (el objetivo político es el que se convierte en terrorista y no el modo de conseguirlo, como se había entendido siempre judicialmente). Aún más lejos, si “no condenan” es que “son”. De tal manera que si el objetivo estratégico de Hamash es la consecución de un estado palestino en el territorio palestino, todo aquél que aún usando las instituciones o métodos pafícicos colabore con tal objetivo político, está “colaborando con Hamash”, primero, y luego “ES Hamash”, tras una nueva vuelta de tuerca político-judicial. NO es extraño pues que tras una larga campaña propagandístico-mediática de criminalización no de los actos de una banda, sino de sus objetivos, si Hamash considera que hay que luchar contra el Bloqueo, el que luche contra el bloqueo sea abucheado primero, considerado colaborador después, y finalmente incluido en la estructura de Hamash, primero por los políticos y medios, finalmente por los jueces presionados por estos y la opinión pública generalizada.

Bien, la flotilla no tenía armas, pero la doctrina que usa Israel, o España hace innecesario el empleo de armas para considerar a alguien “terrorista”. Basta que no condene, que colabore con los objetivos, que coadyuve a los objetivos de Hamash o de ETA, para poder ir presentándolos a su ciudadanía como “terroristas”. Da igual si son sindicalistas, políticos, periódicos, jóvenes de una asociación, asociación de electos, ONGs contra la tortura, o asociaciones en defensa de los derechos de detenidos y presos, o incluso familiares de presos. Todos son lo mismo, entorno de, y por tanto Hamash, o ETA.

Y esa escena del abucheo e insulto a quien defiende un derecho del “enemigo”, se extiende eternamente y sin freno, basta con que Aralar, o EA, o el PNV presenten una iniciativa para poner cámaras en las comisarías o abolir la detención incomunicada, para que los equivalentes españoles de los sionistas (PSOE y PP) les abucheen y les digan que están dando bola “a los terroristas”, da igual que tales interpelaciones parlamentarias sean esclusivamente para salvaguardar derechos humanos o ciudadanos. Inmediatamente se convierten en “voceros de los terroristas”. Eso ya lo hemos vivido.

Así que mientras el mundo observa estupefacto cómo una nación entera, Israel, puede considerar terroristas a gente desarmada de una flotilla que supuesta y teóricamente se ocupa de algo humanitario, a muchos vascos nos suena familiar, porque lo conocemos. Aquí no es necesario usar armas para que te consideren terrorista, basta que el enemigo político, el que está en el poder, considere que tu labor “beneficia a” los terroristas, y es así como lo han observado los israelís. Esos de la flotilla, aunque declaren que su labor es humanitaria, benefician a los terroristas de Hamash en sus reivindicaciones de romper el Bloqueo, o en estar a favor de la autodeterminación como solución única y justa a la violencia.

Liebberman, el extremista sionista de uno de los grupos ortodoxos más recalcitrantes, citó en un mitin como ejemplo a Zapatero y la Ley de Partidos, y están pensando en aplicarlo a los grupos legales árabes si no condenan con rotundidad la violencia de Hamash o si colaboran con las reivindicaciones estratégicas de Hamash. El pueblo de palestina se ha opuesto siempre violentamente a la dominación israelí, e Israel ha tenido que aplicar medidas cada vez más cruentas y sangrientas que España, por supuesto, pero la teoóría de la táctica criminalizadora que vulnera por contaminación los derechos humanos y civiles es la misma en ambos casos. Y la técnica propagandística para legitimar ante sus ciudadanos las situaciones más absurdas, como que la gente desarmada puede ser también terrorista, es la misma en ambos casos. Los israelís están convencidos que terrorista no es sólo el que mata, los españoles también.

Adjunto un twitter que me mandó una institución israelí horas antes de la masacre de la flotilla, en la que ya me decían que los que iban en el barco eran considerados “terroristas”. Gente que comulgaban con los objetivos de Hamash, y que servían a su aparato de propaganda. Era un anticipo de lo que iba a venir.

Y un enlace al bochornoso vídeo de la Knesset.

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7 Responses for ¿Eran terroristas los de la flotilla a Gaza?

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Comprender por qué la flotilla eran terroristas para los israelís, es un ejercicio de observación de las técnicas de manipulación mantenidas en el tiempo por los estados. Y da igual qué estado sea…

  2. NickNeuk dice:

    un artículo donde están colgados bastantes vídeos de la noche aquella http://ademuzexperience.wordpress.com/2010/06/14/

  3. […] This post was mentioned on Twitter by Susana and Susana, Tirita. Tirita said: RT @NickNeuk: ¿Eran terroristas los de la flotilla a Gaza?: Comprender por qué la flotilla eran terroristas . http://bit.ly/azDExq […]

  4. NickNeuk dice:

    Un vídeo del testimonio de un cooperante de la flotilla

  5. Nynaeve dice:

    Desviar la atención. Eso es lo que pretenden. Mientras tanto el tiempo pasa e Israel sigue con su impunidad y avanzando, son el pueblo elegido y el resto se lo pasan por el arco de triunfo. Eso sí, cuando son los musulmanes, por aquello de que hacen lo que hacen por su religión, se les llama extremistas…

    ¿Y estos? ¡una democracia! — hay que joderse…

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