¿Para qué nos sirven 160 personas que votan como una sola? ¿No podría hacer esa labor un sólo diputado?
Unos argumentos a favor de la relatividad del imperio de la Ley. Lo mismo se puede defender hoy la negación del Estado de Derecho y la carta blanca a la hora de juzgar, que mañana el escrupuloso acatamiento a la Ley como punto de encuentro mínimo entre todos. Lo importante no es la ley, sino conseguir aquello que queremos. La consecución de “el efecto requerido” aunque no esté en la Ley